3/6/13

Lobos en la piel de corderos

Por Argentina sin Juicios por Jurado

Un "juradista"

El gran peligro de los juicios por jurados reside en que los miembros de jurado no pueden sustraerse de modo eficaz a la presión del "juicio paralelo" que hacen los medios de comunicación.

Los jurados son más propensos a mirar los diarios y la televisión en busca de la decisión del caso, que a valorar la prueba que se produce en el juicio. No se trata de una afirmación a la ligera, sino de una realidad corroborada en procesos paradigmáticos como el caso Wanninkhof en España.

Las propuestas de los "juradistas" ante esta inaceptable realidad son mayormente dos: privar de su libertad al jurado o censurar a la prensa. En pocas palabras: se debaten entre la tiranía y la censura.

"Juradistas" promoviendo la tiranía

La primera de las opciones es absolutamente dictatorial. Al menos si es bien realizada. Tener secuestrado a un jurado durante el tiempo en que se desarrolla un juicio (el cual puede extenderse por días, semanas o meses) es una suerte de "cárcel cívica". ¿Con qué derecho el Estado obliga a las personas a cortar todo diálogo con el mundo exterior para no contaminarse con la exposición periodística de los casos?

Si un juez dictara una pena de un día de prisión (incluso en un hotel) a una persona que no es imputada de ningún delito, perdería de inmediato su cargo y sería operativo un habeas corpus contra dicha medida. Nadie habría que no dijera que se trata de un acto despótico, dictatorial, propio de un Estado gendarme. Ahora bien, ¿nadie dice nada de tener preso a un jurado hasta que culmine el juicio?

Hay opciones menos drásticas, como prohibir a los jurados mirar noticias o hablar con otros sobre el juicio, pero son medidas absolutamente inútiles, pues ¿quién puede sustraerse a las noticias? ¿quién puede sustraerse del diálogo con sus semejantes? Y además: ¿con qué derecho se le impone a una persona lo que debe ver u oír, o con quién y de qué debe hablar? La violación de derechos constitucionales nunca debe justificarse.

"Juradistas" promoviendo la censura

La otra solución es tan violatoria de derechos como la primera. Pero en vez de violar derechos individuales, viola derechos colectivos.

El derecho a una prensa independiente y no restringida (más allá de las regulaciones razonables de las leyes reglamentarias) es un derecho de toda sociedad libre. ¿Cómo es posible que los "juradistas" consideren legítimo prohibir a los medios de comunicación emitir programas de opinión, vulnerando con ello los derechos de toda la población, con el único fin de evitar contaminar a doce personas? ¿No es acaso una medida desproporcionada? ¿No es una restricción al derecho a la información? La mordaza a la prensa es siempre dictatorial, no importa cuál sea la motivación.

¿Cuál vendría a ser la próxima propuesta? ¿Suprimir la opinión en materia política para que los votantes no se vean contaminados por los medios de comunicación? ¿Suprimir la opinión en materia legislativa para que los legisladores no se vean contaminados en su labor legislativa?

"Juradistas" presuponen que el jurado son 12 incapaces

Las medidas de protección son siempre para personas con menor capacidad para determinadas cosas (p.ej., el horario de protección al menor). La necesidad de proteger al jurado de la opinión pública (o publicada) es una medida tendiente a la protección a doce personas a las que se juzga incapaces: doce personas incapaces de juzgar rectamente conforme su criterio (sin dejarse influenciar por la prensa).

El sólo hecho de impedir a los jurados que tengan contacto con la realidad, o de impedir a la realidad que tenga contacto con los jurados, importa el reconocimiento por parte de los "juradistas" de que estas personas no están capacitadas para realizar racionalmente la tarea de juzgar.

La solución al problema no reside en poner el juzgamiento en manos de gente inexperta y ―para disimularlo― en violar la Constitución Nacional a través de medidas de restricción ilegítima de la libertad personal o de la libertad de prensa, sino encomendando la tarea de juzgar a personas que sí han contado con la capacidad para ello: a los jueces, que cuentan con las herramientas necesarias para sustraerse a la influencia de la prensa.

Conclusión

Los argumentos expuestos demuestran que los "juradistas" proponen la consagración de la tiranía o de la censura. Se debaten entre secuestrar ciudadanos o secuestrar a la prensa libre. ¡Y después se dicen demócratas!

Es triste decirlo, pero los "juradistas" tienen poco de demócratas: se exhiben como lobos en la piel de corderos. La violación de la Constitución Nacional es siempre tiranía. Los "juradistas" actúan como déspotas que pretenden imponer un sistema de juzgamiento absolutamente antiliberal.

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