28/6/13

Caso Ángeles y juicio por jurados

Por Argentina sin Juicios por Jurado

Ángeles Rawson, víctima de un brutal crimen

El juicio por jurados recoge tantas voces a favor como en contra. Los argumentos de cada una de las facciones (a favor y en contra) pueden resultar más o menos atractivos, pero se trata a fin de cuentas de enunciados teóricos. Es una muy buena idea bajar la teoría a la Tierra, para ver cómo habría de funcionar en la práctica el juicio con jurados.

Nada mejor para testear el sistema de jurados que imaginarse su aplicación a algún caso específico. En la actualidad no existe un proceso más público y paradigmático que el iniciado a raíz del espantoso homicidio de Ángeles Rawson, que ha acaparado la atención de toda la prensa nacional.

Lo primero que se puede apreciar en este caso es la gran cantidad de información errónea o falsa que se ha volcado a los medios de comunicación. Información que emana de dudosas "fuentes internas", de inverosímiles "declaraciones extraoficiales", de misteriosos "informantes" y de espurias exposiciones de abogados mediáticos sólo interesados en figurar e influir sobre la prensa.

A eso debe sumarse un irresponsable y banal tratamiento del caso por parte de "opinólogos" sin ninguna formación profesional en foros de opinión, magazines, noticieros, programas de entretenimiento e, incluso, de chimentos.

Se han fabricado hipótesis absurdas, se han hecho correr rumores infundados, se ha calumniado a familiares y se ha prejuzgado a todo el mundo. Ni siquiera han tenido la deferencia de respetar la dignidad de la víctima.

Como conclusión global, se ha montado un inmenso circo mediático que no hace más que desinformar al público.

No hay nadie en el país que no tenga una hipótesis propia o que no haya hecho un prejuzgamiento del caso. Todos opinan en base a lo que ven en los medios de comunicación con una convicción tal que cualquiera diría que no hay un ciudadano en el país que no se halle al mando de la investigación del caso. De pronto, todo el mundo es perito, criminólogo, abogado, fiscal y juez.

En medio de un clima como este, ¿qué clase de justicia se podría obtener de un juicio por jurado?

¿Alguien puede garantizar imparcialidad en un jurado? ¿Alguien puede esperar seriedad en un jurado? ¿Alguien puede asegurar que un jurado no se verá contaminado por la prensa? ¿Alguien puede afirmar que la gente común podría sustraerse a las manipulaciones de los abogados? ¿Alguien puede garantizar que el caso se resolvería con racionalidad en vez de con emotividad? ¿Alguien nos puede asegurar que un juicio por jurados no se transformaría también en un lamentable circo?

Cuando a la justicia se la transforma en un circo, se paga un precio muy alto. La justicia degenera en injusticia. Personas inocentes acaban injustamente condenadas y personas culpables son absueltas.

España tuvo su "caso Ángeles", que fue el caso Wanninkhof, alrededor del cual se montó todo un circo mediático. El resultado fue la condena de una mujer inocente sobre la base de ninguna prueba de cargo. Una mujer inocente estuvo unos dos años presa porque el jurado no supo sustraerse de los prejuicios, de la histeria colectiva y de la perniciosa influencia de los medios de comunicación.

El juicio por jurados es absurdo en el plano teórico: es oscurantista, antidemocrático y antiliberal. Pero en la práctica es mucho peor: es lento, caro y, por sobre todo, temerario. Lo único que garantiza es un juzgamiento arbitrario e irracional. El juicio por jurados es el sistema de juzgamiento que más expone a una sociedad al error judicial.

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